La procesionaria del pino provoca lesiones graves en los perros por sus pelos urticantes, que contienen sustancias que les causan una intensa reacción inflamatoria. El contacto se produce al olfatear las orugas, lamerlas o intentar cogerlas con la boca. Por eso es tan peligrosa no contar con métodos de eliminación de la procesionaria en los parques y jardines de Zaragoza.
Si notas en tu perro los siguientes síntomas: salivación excesiva, la inflamación de la lengua, lhinchazón del hocico, vómitos y dolor es muy posible que los pelillos de la procesionaria le estén afectando. Cuando esto ocurre, el perro se frota la cara con las patas, tiene dificultades para tragar y muestra mucha agitación. En los casos más graves pueden llegar a aparecer lesiones necróticas en la lengua, dificultades respiratorias y daños permanentes en los tejidos. Por eso, ante el primer síntoma tienes que acudir al veterinario y exigir que los parques de tu ciudad estén cuidados y protegidos de esta plaga. Si hay pinos, hay peligro.
De todos estos síntomas los más habituales son las lesiones en la lengua y los vómitos, en caso de que la procesionaria haya pasado por su boca y haya tocad su lengua. Pero si acabas de salir de un parque con pinos y ves que su comportamiento es extraño, ni te lo pienses. Ve al veterinario. Durante el traslado, se puede lavar la zona afectada con agua templada abundante, sin frotar y evitando que el animal aspire agua. No hay que forzarle la boca, provocar el vómito ni administrarle medicamentos sin indicación veterinaria. El lavado tampoco debe retrasar la atención de urgencia. Es decir, aunque realices esta primera intervención, ve al médico de todas todas.

Si notas a tu perro agitado tras salir de un parque con pinos, puede ser la procesionaria
El riesgo aumenta durante el descenso que las orugas hacen desde los pinos para enterrarse en el suelo. En Zaragoza, Galicia, Asturias y Cantabria las fechas en las que lo hacen cambian según las temperaturas y la altitud. Los bolsones caídos conservan pelos urticantes y también representan un peligro. Es decir, no te confíes porque creas que ya no es época de procesionarias.
En los jardines particulares, la presencia de procesionaria exige revisar los pinos antes del descenso de las orugas y tener mucho cuidado con los nidos y bolsones. En Terapia Verde utilizamos endoterapia con emamectina, inyectando el producto en el tronco para tratar las larvas mientras se alimentan de las acículas. La aplicación se realiza sin pulverizar la copa. Si ya hay procesiones en el suelo, hay que mantener a los perros alejados y retirar el peligro mediante una intervención adecuada. Ten mucho cuidado. Es mejor prevenir.